Cada vez resulta menos frecuente encontrar propuestas que apuesten sin complejos por la alegría, el colorido y el diseño simpático. En una época dominada por producciones hiperrealistas o enfoques muy oscuros, obras como Astro Bot o el sector independiente demuestran que la frescura sigue viva. Siguiendo precisamente esa estela luminosa llega Ondeh Ondeh: Kaya’s Tasty Tale, el ambicioso y tierno próximo proyecto del estudio malasio Metronomik, reconocidos previamente por su trabajo en No Straight Roads.
Tras asistir a una primera toma de contacto, el título se ha colocado automáticamente en el radar como una de las propuestas más originales y con mayor personalidad artística de cara a su lanzamiento en 2027.
Un tierno cuento de maduración inspirado en la cultura malasia
La aventura nos pone en la piel de Kaya, una joven que forma parte de una familia muy peculiar: es hija de Mama y Baba, dos seres gigantescos conocidos como Constructores de Mundos, cuya responsabilidad es mantener el delicado equilibrio de Selera. Para seguir los pasos de sus progenitores y demostrar que ha alcanzado la madurez necesaria, Kaya debe superar un tradicional Ritual de Renovación.
“La arquitectura, la gastronomía, las melodías y los colores hablan de una tradición pocas veces explorada en el medio.”
Más allá del cuento clásico, el estudio ha sabido impregnar el mundo de una identidad cultural inconfundible. La ambientación malasia no actúa como un mero telón de fondo estético, sino como el eje vertebrador de su universo. El tamaño descomunal de los padres frente a Kaya genera una escala visual muy efectiva, reforzando esa sensación de estar interactuando dentro de un diorama vivo y entrañable. Además, la protagonista cuenta con un rasgo único: la sinestesia, una condición que le permite percibir visualmente los sabores y descubrir a los Ondeh, unas criaturas mágicas ligadas directamente a las propiedades del entorno.
Exploración rítmica y puzles basados en sabores
Aunque el ADN musical de Metronomik sigue muy presente tras No Straight Roads, Ondeh Ondeh no se comporta como un juego de ritmo tradicional donde los botones se pulsan al compás de indicaciones en pantalla. En su lugar, la música fluye de forma orgánica dentro de la exploración, la resolución de rompecabezas y las interacciones cotidianas.
- El compás en el entorno: El mundo entero vibra al unísono con la melodía de cada zona. Mecanismos, plataformas y pequeñas acciones responden a una línea rítmica situada en el HUD que indica los octetos musicales.
- Progresión sonora adaptativa: A medida que el jugador avanza y la complejidad de los puzles aumenta, la pista de audio principal incorpora nuevas capas de instrumentación y voces de forma dinámica.
- El poder de los Ondeh: Al carecer de la habilidad de saltar, Kaya depende por completo de estas criaturas para sortear obstáculos. Durante la prueba se introdujo el sabor salado —representado mediante un fluido de líneas blancas y negras—, capaz de transformarse en bloques sólidos al reaccionar ante estímulos del escenario.
En el combate, deja ver un sistema todavía en fase gestacional, donde la protagonista utiliza inicialmente una rama para golpes sencillos. No obstante, las previsiones apuntan a que el repertorio se ampliará profundamente con la llegada de una cuchara mágica y nuevas sinergias elementales vinculadas a los sabores.
Nuestro veredicto
La primera toma de contacto con Ondeh Ondeh: Kaya’s Tasty Tale deja claro que estamos ante un título dotado de un carisma arrollador. Su dirección artística, la integración sutil de los elementos rítmicos y el profundo respeto por el folclore del sudeste asiático lo diferencian de cualquier otra aventura actual. Si Metronomik logra pulir el potencial de sus mecánicas de puzles y exploración de cara a su estreno previsto para 2027, la industria podría recibir uno de los cuentos interactivos más especiales de los últimos años.
