Valve ha dado el paso que toda la comunidad de PC estaba esperando. SteamOS ha comenzado a integrar soporte nativo para las tarjetas gráficas NVIDIA GeForce en su rama principal de desarrollo. EstO es el inicio de una nueva era en la que la compañía liderada por Gabe Newell busca posicionar su software como una alternativa real, directa y viable a Windows en cualquier ordenador de sobremesa del mercado.
Durante años, el gran talón de Aquiles de la experiencia de juego en Linux ha sido la compatibilidad con el hardware de la marca verde. Sin embargo, las últimas actualizaciones en el código fuente de SteamOS revelan que el equipo de desarrollo ha logrado que determinadas generaciones de tarjetas gráficas NVIDIA puedan iniciar el sistema operativo y mostrar imagen correctamente. Aunque todavía no estamos ante una versión final que permita una instalación «plug and play» en cualquier equipo, es la señal definitiva de que la exclusividad del ecosistema con AMD tiene los días contados.
Llevar GeForce al ecosistema de Valve
El proceso de adaptar un sistema operativo construido alrededor de una arquitectura muy específica a un hardware completamente distinto no es tarea fácil. Hasta ahora, SteamOS brillaba por su extrema optimización en chips integrados de AMD, pero el salto a las dedicadas de NVIDIA presenta retos formidables a nivel de código y controladores.
En una reciente entrevista concedida al medio norteamericano IGN, Pierre-Loup Griffais, uno de los principales desarrolladores de software dentro de Valve, arrojó luz sobre el estado actual de este monumental proyecto, confirmando que la integración es una meta primordial para la empresa:
«Mejorar la compatibilidad con las GPUs de NVIDIA se encuentra entre las principales prioridades de la compañía. Por supuesto, esto no implica simplemente integrar el controlador en el sistema operativo y darlo por terminado; también tenemos que adaptar de forma profunda otros componentes de SteamOS para garantizar una experiencia y un funcionamiento completamente estables para el usuario final.»
Actualmente, el principal obstáculo al que se enfrenta el equipo de ingeniería es el rendimiento puro. Según ha detallado Griffais, existe una brecha notable entre la implementación preliminar que se está utilizando actualmente en SteamOS y todo el potencial que puede ofrecer la pila de controladores más avanzada de NVIDIA. El objetivo a corto y medio plazo es cerrar esa diferencia de rendimiento, asegurando que cuando el soporte sea oficial, los jugadores no sufran caídas de framerate ni problemas de stuttering al ejecutar sus bibliotecas de Steam.
La dictadura del mercado: ¿Por qué Valve necesita a NVIDIA?
Si bien AMD ha sido el socio perfecto para la Steam Deck y las consolas de actual generación (gracias en gran parte a la excelente salud de sus controladores de código abierto en Linux), el mercado de PC de sobremesa pinta un cuadro radicalmente distinto. Para que SteamOS se consolide como un sistema operativo de uso general, ignorar a NVIDIA era un suicidio comercial.
Los datos respaldan esta decisión técnica. Según la Encuesta de Hardware y Software de Steam correspondiente al mes de agosto de 2026, la hegemonía de la marca verde es absoluta:
- NVIDIA: Domina el mercado con más de un 72% de la cuota de usuarios activos en la plataforma.
- AMD: Se mantiene en un distante segundo lugar con apenas un 18% de adopción en tarjetas gráficas.
- Intel y otros: Se reparten el pequeño porcentaje restante, principalmente a través de gráficas integradas en portátiles y ofimática.
Con estas cifras sobre la mesa, la hoja de ruta de Valve es evidente. Un jugador de PC tradicional, que ha invertido cientos o miles de euros en una tarjeta GeForce RTX, no va a sustituir Windows por SteamOS si ello implica perder rendimiento o directamente no poder encender su equipo. Habilitar este soporte es la única llave capaz de abrir la puerta de millones de ordenadores en todo el mundo.
El ecosistema se expande: De la Steam Deck a la nueva Steam Machine
La estrategia de Valve con su sistema operativo ha sido un ejercicio de paciencia. En sus primeras iteraciones, el software fue diseñado casi en exclusiva para garantizar el éxito de la Steam Deck, creando una experiencia de consola portátil sin fisuras. Sin embargo, el panorama actual en 2026 es mucho más ambicioso.
Con el reciente impulso de la nueva Steam Machine —un mini PC con hardware estandarizado y optimizado de fábrica para ejecutar el sistema de Valve— la compañía ha demostrado que quiere volver al salón y a los escritorios de los jugadores. Ya han empezado a comercializarse los primeros equipos con este software preinstalado, lo que demuestra que los fabricantes de hardware vuelven a confiar en el ecosistema basado en Linux.
¿Qué nos depara el futuro del PC Gaming?
La incorporación del controlador de NVIDIA en la rama principal de SteamOS es mucho más que una simple actualización de software; es una declaración de intenciones. Valve está invirtiendo recursos masivos para garantizar que la capa de compatibilidad Proton (que permite ejecutar juegos de Windows en Linux de forma nativa) funcione a la perfección sin importar qué marca de GPU tengas instalada en tu placa base.
Aunque AMD seguirá siendo una pieza clave y fundamental en el desarrollo del sistema operativo y en la creación de hardware portátil propietario, la inminente llegada del soporte total para GeForce elimina la última gran barrera psicológica y técnica. Los jugadores de PC exigen libertad de elección, y poder disfrutar de una interfaz limpia, enfocada 100% en el gaming y libre del bloatware tradicional, está hoy mucho más cerca de ser una realidad universal. Queda por ver cuánto tardarán los ingenieros en pulir el rendimiento, pero el primer y más difícil paso ya se ha dado.
